lunes, 24 de agosto de 2009

Amiga...son cosas de la vida



Yo digo que en la vida se pueden cometer tres errores:

uno de ellos es no dar lo que tenemos, el otro es dar lo que no tenemos, si hay personas que se inventan un personaje y tratan de dar aquello que no les corresponde.
Y el tercer error es: no tomarse el tiempo necesario o tener la pereza de mirarse uno mismo lo suficiente para distinguir lo que sí tenemos de lo que no tenemos. Pero esto lo decía Góngora: “Yo que me afano y me desvelo para parecer que tengo de poeta la gracia que no quiso darme el cielo”.

Unos se empeñan en querer ser poetas cuando deberían ser pintores. Esto es un arte de encontrar también en la vida el propio camino.

¿Cómo se distingue entre estas dos cosas, es decir, entre dar lo que tienes, no tener miedo a la vida, y al mismo tiempo no querer dar lo que no puedes, es decir, no pretender lo que no eres?

¿Cómo podemos realmente saber qué es ego, que son estas vestimentas o qué es real?

-Bueno, Rilke lo decía también.

Decía: Cuando en las horas calladas de la noches te encuentras solo ante ti mismo, entonces es cuando te alcanza la verdad acerca de lo que es correcto para ti, acerca de lo que no es correcto para ti.

Pero para eso necesitas un cierto silencio, imagino. Que en una sociedad de distracción como ésta, es más difícil escuchar esa voz tan callada.

Yo creo que a pesar de que es una sociedad ruidosa en la que vivimos todos necesitamos encontrar espacios interiores para estar con nosotros mismos, y reconocer lo que nos mueve, lo que nos dirige, lo que nos conmueve, lo que nos orienta, lo que nos gusta, lo que no nos gusta, lo que sí estamos dotados, y lo que no.

Es cierto, hay personas que se inventan un yo ideal o un yo personal o un personaje ideal o tratan de copiar la vida de alguien pero tarde o temprano pagan un precio porque la vida devuelve a todas las personas a sí mismas.

A veces lo hace muy tarde cuando ellos ya son muy mayores y ya no quedan caminos ¿no?

Pero tarde o temprano la vida nos verifica, nos desnuda, nos confronta con nuestra verdad interior.

Y en la familia pasa un poco lo mismo, hay que reconocer su sitio. Lo que vemos en el alma familiar y en las constelaciones familiares es que los hijos, los posteriores siempre quieren, siempre aman y se implicaron en los asuntos familiares tratando de buscar soluciones pero justamente cuando no tienen posibilidad de tener éxito. Porque a un hijo, por ejempo, no le corresponde ser la pareja invisible de una madre o de un padre, le corresponde estar en su sitio.

Y en los sistemas familiares las personas están bien, profundamente bien, cuando uno claramente está en el lugar que le corresponde. Los hijos en el lugar de los hijos, los padres en el lugar de los padres. Y en la pareja cada uno en su lugar.

Y otras veces empezamos a excluir a algunas personas, es decir, con nuestra mente pequeña, con nuestro pequeño “yo” tratamos de gestionar los dolores y lo que nos molesta excluyendo a los demás. Pero esto no funciona, porque aquello excluido nos persigue con más fuerza. Y a veces por ejemplo encontramos personas que dijeron: No, yo excluyo a mi padre, porque abandonó a mi madre y luego cuando tienen 40 años abandonan a su mujer o tienen los mismos comportamientos de la persona excluida. Es decir, lo excluido no resuelve los problemas.

Estaba hablando de la necesidad de desnudar el inconsciente ¿no? Y de sacar a la luz lo que de verdad te habita, porque si no eres rehén de toda tu historia y rehén de estas emociones reprimidas.

Es verdad que use la persona la herramienta que use hay que hacer algo para sacar todo esto a la luz. Y para no excluir, no construir una vida basada sobre el odio y la exclusión.

Sino simplemente sobre el amor a los demás y el reconocimiento que cada uno hace lo que puede. A lo mejor son cosas que a ti te han dolido pero hay que reconocer que es lo que ellos han podido hacer.

No sabemos por ejemplo una emoción cómo el desprecio el impacto tremendo que puede causar en el ser humano, se le está echando de la cueva, se le está diciendo claramente que se debe enfrentar con la muerte.

Y a veces no somos conscientes del daño que somos capaces de causar y del poder de influencia que tenemos sobre los otros seres humanos.

Es el desprecio, lo contrario de la admiración.

Cuando no, cuando desprecias al otro es casi imposible que haya una buena convivencia. Es imposible que quieras seguir con esta persona.

¿El desprecio es sinónimo de no querer entender, de no querer valorar, de no querer compensar todo lo que hace esa persona?

Yo creo que es tirar la toalla el desprecio.

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